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¿Por qué Montessori?

Puede ser que te estés preguntando que porque hay tanta gente hablando sobre metodologías alternativas como, por ejemplo, la metodología Montessori.

Quizás tiene que ver que la educación tradicional no satisface toda la complejidad que hay detrás de determinadas actitudes, o que no se está ofreciendo un desarrollo adecuado de tu hijo desde instituciones que, en teoría, deberían velar por eso y garantizar la formación de un adulto completo: autónomo, responsable y con un abanico de herramientas para hacer frente a todos los retos que le vayan surgiendo a lo largo de la vida.

O eso es para lo que nos dicen que sirve la educación clásica, ¿no?

Con eso se llenan la boca y se ponen muy intensos. Pero luego la realidad, como siempre, es otra.

Tengo dos noticias

Como en todo, una buena y otra mala. No existe la verdad absoluta, no se puede escoger entre lo correcto y lo incorrecto. Al final, todo se resume y reduce a ti. Con lo que tu conciencia esté tranquila y la filosofía sea acorde a tu manera personal de entender la crianza.

La mala:

Vas a tener haters. Tu entorno no va a entender que no utilices determinados métodos que ellos siempre usaron bajo el pretexto de que "no salieron tan mal". Déjame decirte que sí, salimos fatal. Y la cantidad de horas en terapeutas así lo atestigua.

Arrastramos traumas y problemas heredados desde sabe Dios cuándo. Y nuestras generaciones son las primeras que están rompiendo esa cadena, y eso tiene consecuencias, claro.

Desde luego que nuestros padres lo hicieron lo mejor que pudieron con el conocimiento que tenían, y debemos estarles agradecidos por ello. Pero agradecer no implica repetir. Si antes se fumaba porque se creía que era beneficioso para la salud (sólo hay que ver los anuncios de épocas pasadas) y hoy sabemos que no es así, intentamos no repetir esa acción, ¿no?

Pues en esto, más de lo mismo. Si sabemos que pegarles a los hijos, por ejemplo, además de ser poco ético, es malo para su desarrollo, no vamos a preservar esa conducta, digo yo.

Está en ti, en nosotros, aceptar y continuar lo que consideres bueno, y cambiar lo que consideres literalemente perjudicial.

Y, para poder combatir a los haters con argumentos irrebatibles, necesitas información correcta y formación adecuada, así que manos a la obra.

La buena:

Vivimos en la era de la Información, y tenemos a golpe de click todo el conocimiento que la especie humana ha ido recopilando a lo largo del tiempo. Tenemos la biblioteca de Alejandría en nuestro bolsillo, somos inmensamente afortunados.

Y sí, está bien aprovechar esa tecnología para ver memes graciosos o de gatitos, sin duda. Pero si no lo exprimes y aprovechas para algo más, estás desperdiciando una oportunidad de oro. Y no hay excusas.

Nuestros padres, sin ir más lejos, tenían mucho más complicado acceder a esta información mientras nos estaban educando. No les quedaba otra que educar como les habían educado, porque no había ninguna metodología que confrontase a la tradicional. Si vas más hacia atrás en el árbol genealógico, todavía peor.

Pero tú sí tienes acceso a toda esta información. Sí que puedes saber qué implica utilizar unos métodos u otros. Sí que puedes comparar y valorar cuál encaja más con tu forma de ser. Sí puedes adaptar la educación a tu hijo, personalizarla y ofrecerle la oportunidad de explotar todo su potencial.

Porque sí, todos somos mejores que el resto en algo.

La educación tradicional es una máquina de limitar capacidades. De igualar por lo bajo a todos los seres humanos. Es equivalente a una fábrica de producción en cadena. Pero convendrás conmigo que tu hijo no tiene nada que ver con un tornillo o un martillo, ¿no?

Tu hijo tiene intereses, tiene habilidades específicas, y tu responsabilidad y obligación es ayudarle a que las desarrolle y pueda explotarlas. No se puede tratar a los niños como si de objetos se tratase.

Y aquí es donde te ayuda Montessori.

La metodología Montessori es una metodología personalizada que se centra en el individuo y no en el grupo. Que observa y detecta qué le interesa a cada niño y promueve esa actividad para que la domine.

Y lo más increíble es que la puedes hacer tú mismo desde tu casa, incluso puedes prepararla para que tu hijo se desarrolle sin necesidad de que estés permanentemente pendiente de todo lo que hace.

El objetivo, como dije antes, es crear un adulto capaz de resolver sus problemas por sí mismo (autónomo), capaz de hacerse cargo de lo que tiene que hacer en cada momento (responsable) y con una capacidad crítica, una propiocepción y una empatía que le ayuden a superar esos retos en cada momento de su vida.

Pero ese adulto no se crea de la noche a la mañana. Es una semilla que tienes que plantar en su infancia más tierna e ir regándola cada día, para que cuando abandone el nido, lleve un maletín de recursos a los que recurrir cuando tú no estés para ayudarle.

Y eso es lo que queremos todos los padres, ¿no?

Pues eso es lo que esta metodología, no solo te ofrece, te garantiza.

Sigue leyéndome para ir aprendiendo cómo aplicarla, y ayuda a tu hijo a desarrollarse como se merece.

Sé el adulto que tu hijo necesita.

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